Mi amigo David me había invitado junto a otros 2 amigos suyos que no conocía, a pasar el Puente de las Constitución en el apartamento que sus padres tienen en Baqueira Beret y me dijo que me llevase los juegos eróticos conmigo y así lo hice. Hacía un mes que los había comprado y todavía no había tenido ocasión de estrenarlos. Me había hecho muchas fantasías y había imaginado un montón de situaciones sobre como sería la primera vez que jugase con ellos, pero finalmente todo ocurrió de la forma más inesperada posible.
En el apartamento de debajo estaba Vycky, la prima de David con otras 3 amigas más. Todas ellas eran muy pijas. Llevaban los últimos modelos y las mejores marcas de monos, de esquís, de botas, de gafas, de gorros, etc. Eran muy atractivas pero para mi gusto demasiado creídas. Nos las encontrábamos por la noche en la discoteca Pachá y parecía que solo estaban allí, como yo suelo decir, para "calentar braguetas". Llevaban unos vestidos muy ceñidos y ajustados, bailaban siempre juntas provocando las miradas de todo el mundo, pero no hacían caso de nadie o al menos esto es lo que parecía, pues siempre volvían al apartamento solas.
Aquel día una amiga de Vicky, llamada Montse se hizo daño en una rodilla mientras estaba esquiando en una pista bastante difícil. Nada demasiado grave pero no podía bajar esquiando. Luis, uno de los amigos de David, la ayudó a bajar subida a sus espaldas hasta donde tenían el coche, mientras los demás bajábamos los esquís y los palos. Luego seguimos esquiando. Cuando regresamos por la tarde al apartamento, encontramos en el rellano a Vicky y a una de sus amigas, y nos invitaron a cenar en su apartamento. Era la última noche, pero dijeron que no saldrían a la discoteca y así harían compañía a la lesionada Montse. Aceptamos la invitación.
La cena estuvo muy animada. Todos nos lo pasábamos muy bien, aunque a decir verdad, a David y a su prima Vicky los sentía un poco incómodos, supongo por ser parientes y no conocerse demasiado fuera de la familia. Las chicas eran una "pijas" de cuidado, pero pudimos comprobar que con unas copas de más estaban bastante divertidas y eran más accesibles.
Ellas nos propusieron hacer un juego que según decían era muy divertido y fueron a buscar algo a una habitación. Regresaron con un librito de papel de liar cigarrillos. El juego consistía en pasar una hoja de papel inspirando por la nariz de unos a otros. Yo me quedé muy sorprendido y miré a David que también se había quedado estupefacto. La razón de ello es que este juego era uno de los que se podían jugar con los juegos eróticos, aunque aquí al que se le caía el papel sólo debía beber un chupito de algún licor y en los juegos eróticos, además se tenía que hacer también "algo más". Nos reímos muchísimo con este juego y tanto los chicos como las chicas acabamos bastante alegres de beber.
Luego las chicas propusieron otro juego y fueron otra vez a la habitación regresando con una pieza de madera que inmediatamente reconocí. Ya sin error ninguno, pude suponer al igual que David, que me miró con signos de complicidad, que las chicas también tenían los juegos, aunque por lo visto no querían enseñarlos y solo sacaban piezas sueltas.
Este juego era el llamado "Rey, esclavo y verdugo", era una pieza rectangular de madera con unas siluetas gravadas en sus lados. Cada jugador tenía que tirar la pieza sobre la mesa y según la postura en que caía, alguien hacia de REY, que era el que mandaba, a otra persona le tocaba ser esclavo, el que sufría las ordenes, y finalmente a un tercero ser el verdugo, el ejecutor de las órdenes.
Después de dos jugadas, David marcó la tónica que se seguiría, ya que siendo el REY, mandó que yo debía quitar una prenda de ropa a Vicky, que le había tocado el papel de esclava. Ella se quedó mirando a su primo aceptando la provocación. Elegí su sueter y se lo saqué por encima de la cabeza. Se quedó con unos sostenes de raso blancos muy atractivos y sugerentes.
A la siguiente jugada, siendo yo el REY, me atreví a mandar la misma petición que David pero en este caso sobre Montse, la de la pata mala. Y fue Luis el encargado de quitarle también su jersey dejándola con la misma ropa interior que vestía su amiga. La temperatura de la habitación era alta gracias a la calefacción, pero el juego todavía la elevaba más. Seguidamente Vicky acertó el papel de REINA y mandó sobre mí, obligando a que su amiga Ana me dejase sin los pantalones.
Las jugadas prosiguieron ya siempre en el mismo sentido aunque cada vez más atrevidas ya que a parte de quitar prendas de vestir, los mandatos añadían ligeros toqueteos y caricias en determinadas partes así como el tener que beber algún que otro "chupito" de bebida.
Resultó muy atrevida la petición de David sobre Luis, haciendo que Ana, la más desinhibida de todas las chicas, quitase el slip de Luis dejándolo con el pene al aire, aunque todavía con su jersey puesto, y asimismo la mandó acariciar su miembro con la mano, pero ella debía situarse detrás de él, con lo que sus toqueteos quedaron a la vista de todos de una forma muy clara. Ana dejó el pene de Luis completamente erecto. Vicky en este punto le dijo a David: "de esto ni hablar, vale" refiriéndose a su familia. "Prometido, prima, y espero lo mismo de tí" le respondió David y brindaron con sus vasos de bebida.
Ana se quedó con el papel de REINA y mandó que Luis me quitase el slip que llevaba dejándome sin ninguna prenda y así mismo mandó que me tenía que acariciar el pene durante unos instantes. A mi no me gustan los chicos pero en un momento así y a la vista de todas las chicas que no perdían detalle no pude evitar que el miembro se empezara a empinar para deleite de todo el mundo.
La siguiente jugada ya fue el delirio, Vicky, que se encontraba vestida sólo con su ropa interior, tuvo que hacer de esclava. No se quien fue, pero alguien mandó que Luis debía restregar su pene durante un minuto por encima de sus pechos insinuantemente y después durante otro minuto hacer lo mismo sobre su sexo por encima de las braguitas que llevaba.
El miembro de Luis tardó solo unos segundos en volver a ponerse duro igual que antes con Ana, mientras lo pasaba por encima de la ligera ropa que cubrían los pechos de Vicky. Después lo restregó de forma muy provocativa entre sus piernas y en algún momento presionándolo hacia adentro como si quisiera penetrarla pese a las braguitas que llevaba puestas.
A partir de aquel punto todos los mandatos no hacían más que subir la lívido a grados inidentificables pese a que en ningún momento se llegó a hacer sexo puro. El ambiente estaba muy excitado y se armaba bastante follón entre silbidos y gritos. Los vecinos del apartamento de abajo golpearon el suelo y tuvimos que guardar silencio un rato. Vicky pidió que no hiciéramos tanto ruido y proseguimos con más quietud.
Otra orden que provocó mucho alboroto, en este caso impuesta por una de las chicas, fue mandar a David que actuaba de VERDUGO y se encontraba sin ropa a ir a una de las habitaciones y cerrar la puerta. Luego Ana que hacía de esclava tenía que entrar y permanecer dentro durante 2 minutos. Ana entró y pasaron los dos minutos, tres, cuatro… y no salían. Al cabo de unos 8 o 9 minutos salió de la habitación Ana toda desmelenada y con las orejas enrojecidas, riéndose seguido de David. Todos nos pusimos a gritar en plan de cachondeo y los vecinos de debajo de nuevo golpearon el piso en señal de silencio. Vicky dijo que tendríamos que finalizar el juego y así lo hicimos.
Por culpa de los vecinos el juego termino en aquel momento. Montse y la otra chica se fueron a su habitación a dormir. Julián, el otro chico de nuestro grupo y yo, también subimos a nuestro apartamento a dormir. Por lo que me contó David, él y Ana, estuvieron dándose el lote en los sofás del apartamento y durmieron recogidos en unas mantas allí mismo, ya que Vicky y Luis ocuparon la última habitación que quedaba.
Esta fue mi primera experiencia con los juegos, aunque no eran los míos. Los que yo tenía en casa los estrené unas semanas más tarde también con David, pero esa es otra historia.