Ha ocurrido este verano en Cap D’Agde (Francia). Mí marido y yo hemos estado de vacaciones unos días en este lugar. Es nudista y tiene playa. Y por las noches puedes salir de copas. Hay pubs, discos para parejas, gays o lesbianas.
Nosotros tenemos poca experiencia en estos ambientes, pero nos atrae mucho tener contactos con personas que se toman el sexo como algo natural, que disfrutan y se lo pasan bien con su pareja o amigos. Así que nos presentamos en este lugar tan singular.
Yo tenía ganas de estar con una chica y mí marido Raúl de hacer un trío, cosa que todavía no había hecho. Tuve la esperanza de que así ocurriera en estos días.
Habíamos llegado muy tarde por la noche y sólo pudimos encontrar cena en una pizzería. Nos sirvió una chica rubia muy simpática y bastante atractiva. Fácilmente intercambiamos algunas palabras pues hablaba muy bien el español. Al terminar la cena incluso nos sirvió unos "chupitos" de licor de manzana, nos dijimos nuestros nombres, se llamaba "Irene" y al despedirnos nos dimos unos besos.
Al día siguiente estuvimos tomando el sol en la playa. Hacía el mediodía casualmente se tumbó cerca de nosotros la chica de la pizzería. No nos había visto ya que estaba entretenida colocando su toalla y sus cosas. Ahí la pude contemplar mucho mejor. Tal como dije, era rubia, medía 1.70 aproximadamente, tenía pechos generosos, pero bien proporcionados, culo respingón, piernas esbeltas, manos finas y dedos largos. Directamente se fue al agua, era muy sensual y su manera de moverse ya excitaba de por sí. Como yo también tenía calor me metí en el agua un poco detrás de ella. Cuando ya salía me vio y me saludó con una amplia sonrisa. Estuvimos hablando en el agua, que apenas nos llegaba a la cintura. Luego nos volvimos a refrescar y salimos juntas. Le ofrecí ponerse a nuestro lado y extendió su toalla junto a la mía después de saludar a Raúl. Nos pasamos más de 1 hora hablando y de vez en cuando nos metíamos todos en el agua para refrescarnos. También jugué con ella a palas, nos reíamos mucho con el juego. También al estar jugando una frente a la otra, nos podíamos contemplar mutuamente lo cual me gustaba mucho. Hacía las 5 de la tarde dijo que tenía que irse a trabajar.
Al día siguiente, en la playa nos pusimos en el mismo lugar que el día anterior, y más a o menos pasado el mediodía apareció Irene de nuevo. La volví a invitar a ponerse con nosotros y estuvimos hablando los 3, jugando a palas y bañándonos juntos. Al despedirse, le dijimos que aquella noche iríamos a cenar en la Pizzería y así lo hicimos. Ya a los postres volvió a invitarnos a un chupito y se sentó con nosotros. Nos dijo que el día siguiente era su día de fiesta y que aquella noche saldría un poco, y se ofreció a acompañarnos a algún sitio. Quedamos en un pub cercano a la pizzería con ella. Apareció hacía las doce y media. Todavía no se había podido arreglar ya que dijo que tuvieron mucho trabajo en el restaurante. Nos dijo que tenía su apartamento ahí mismo y dado que yo también quería retocarme un poco me ofrecí a acompañarla. Mi marido se quedó en el pub esperándonos.
Subí con Irene a su apartamento, y mientras ella se arreglaba, yo estaba tomando una copa de vino que me había ofrecido y mirando un poco aquel pequeño estudio en el que vivía. Fue allí donde vi la caja de los juegos eróticos. Al cabo de un rato Irene apareció vestida con un bonito y sugestivo vestido de colores y le dije que estaba muy hermosa. Ella también me dijo que yo lo estaba. Se sentó en el respaldo de mi asiento y bebió de su vaso de vino. Luego le pregunté por los juegos eróticos que había visto. Me dijo que eran unos juegos eróticos muy divertidos, los recogió y se sentó a mi lado. Abrió la caja y me los mostró un poco. Me dijo que se los había regalado un muy buen amigo suyo, que era español y gay, y que a veces este chico venía a pasar unos días en su casa. Me gustaba que estuviera tan cerca de mí oliendo el agradable perfume que llevaba, pero me sentía un poco nerviosa con su cercana presencia. Le pregunté si había jugado a este juego, y me dijo que había jugado 2 veces. Ella me preguntó si me gustaría jugar y le dije, poniéndome un poco colorada, que sí. Con una sonrisa me dijo que si más tarde queríamos, se ofrecía a jugar una partida con nosotros. Naturalmente le dije que le tomaba la palabra.
Fuimos los 3 a una discoteca gay-lesbiana ya que nunca habíamos entrado en ninguna, y nos picaba mucho la curiosidad. Nos gustó mucho la música y el buen ambiente que había. Excepto por el "cuarto oscuro" que había, al que dimos un breve vistazo de curiosidad, no se diferenciaba en nada a una discoteca normal. Había mucha gente bailando. Aunque predominaban los chicos, también habían chicas y parejas como nosotros, tomando sus bebidas y bailando. A Raúl lo miraban mucho, y algunos le tiraban los tejos. Irene y yo nos reíamos mucho con la situación. Ella y yo nos sentíamos más cómodas, y hubiésemos podido pasar por lesbianas fácilmente. Con Irene me sentía muy bien y quería que Raúl y ella también se sintieran bien. Estuvimos bailando en la pista y lo pasamos francamente muy bien allí los 3.
No me extiendo más aquí. A las 4 de la madrugada salimos bastante animados de la discoteca. Yo le había contado lo de los juegos de Irene a Raúl y la idea de jugar le pareció fantástica, así que muy animados fuimos al apartamento de Irene a tomar la última copa, y con la excusa de jugar a los eróticos.
Cuando llegamos, Raúl preguntó a que juego jugaríamos, e Irene dijo que tiráramos la ruleta y jugásemos al numero que saliera. Nos tocó el "Beso Esquimal". El juego consistía en pasar un papel de fumar de nariz a nariz aspirando, y había una penalización cuando se caía el papel al suelo, que consistía en quitarse una prenda de vestir.
El hecho de estar bastante animados con la bebida dificultaba la concentración con el juego, y acabábamos cada jugada, todos partiéndonos de risa. Antes de empezar, habíamos quedado que los 3 tiraríamos una vez la ruleta, y el que sacara el número mayor, sería el encargado de sacar las prendas de vestir a los demás. Irene ganó y se encargó en las siguientes jugadas de sacarme el vestido por encima de mi cabeza y en otra jugada sucesiva, desabrocharme el sujetador por detrás, dándome un beso muy tierno en el cuello mientras lo hacía. Ella tuvo que desprenderse de su vestido toda sola, y como no llevaba sujetador también se quedó con sus grandes y hermosos pechos al aire. Después perdió Raúl, e Irene le desabrochó los botones de su camisa poquito a poco. Luego se la sacó estirándola por arriba. Mientras seguíamos jugando, las risas eran inevitables, ya que las caras que poníamos al pasarnos el papel de nariz a nariz eran muy graciosas mientras aspirábamos fuertemente para que no se cayera al suelo.
Cuando volví a perder, Irene hizo mucho número y cachondeo para sacarme mi pequeña braguita y lo hizo muy poquito a poco con su boca, lamiendo un poco las partes cercanas a los bordes de la tela, lo que me excitó muchísimo. También al sacar la ultima prenda de Raul dijo que lo haría como si fuese una película porno, y le metió su bonita mano derecha por dentro de su slip, acariciándolo muy bien ya que en menos de 10 segundos quedó completamente empalmado, lo cual me puso a cien por hora.
En la siguiente jugada Raúl volvió a perder. Irene me dijo ¿Y ahora que le hacemos a este chico? Yo no me lo pensé mucho y dije que le chupásemos su miembro entre las dos. Hicimos que Raúl se pusiera de pie frente a nosotras, que estábamos sentadas en el mismo sofá, y empezamos a lamerle su pene. Podeis imaginaros lo que disfrutamos. A mi me gustaba mucho ver la lengua de Irene sobre la rosada piel del miembro de Raúl y al tener su boca tan cerca de la mía, no pude evitar besarla. Sus labios se juntaron con los míos y nuestras lenguas se deleitaron al rozarse una con la otra. Mientras seguíamos con Raúl, chocábamos las puntas de nuestras lenguas y luego volvíamos al erecto miembro. Al cabo de rato de estar chupando a Raúl, noté la mano de Irene que se puso a acariciar mi excitado "chochito" con mucha habilidad.
Yo entonces también pasé una de mis manos bajo la ropa de su braguita, y le acaricié también su tierno y húmedo sexo. Luego de un rato, Raúl no aguantó más y se corrió, y entre Irene y yo, le lamimos todo su semen. Después le saqué las braguitas a Irene y las dos seguimos tumbadas en el sofá, besándonos y acariciándonos por todas partes, mientras Raúl se quedó mirándonos. Hicimos un perfecto sesenta y nueve encima del sofá. Yo chupaba como una posesa sus rosados labios vaginales mientras ella hacía lo mismo con los míos. Ella me pasaba la lengua por mi clítoris al tiempo que introducía sus dedos en mi ya muy mojada vagina. Estuvimos así bastante rato y llegó un momento en que me corrí de placer, largamente, muy largamente. Una corrida muy especial y noté que luego Irene también lo hacía. Noté su suave fluir cuando tenía mi lengua dentro de ella y mi mano estaba acariciando su erecto clítoris.
Nos quedamos así un rato. Ya no me acordaba de Raúl que estaba sentado fumando un cigarrillo, mirándonos. Irene y yo nos abrazamos, y nos fundimos en un agradable beso en la boca. Yo con el sabor de su sexo todavía palpable en mi lengua. Nuestros rozados pezones también estaban en contacto. Luego también las dos encendimos un cigarrillo y nos quedamos los 3 fumando y mirándonos relajadamente.
Aquella noche dormimos los 3 juntos en la cama de Irene, que por suerte era grande. Por la mañana nos despertamos y entre risitas de las dos, empezamos a acariciar el sexo de Raúl que enseguida se puso tieso. Él me penetró bajo la sábana, entretanto Irene me besaba por todo el cuerpo y me besaba en la boca. Luego le dije a Raúl que también follase a Irene. Me quedé contemplando como el pene de Raúl entraba suavemente dentro de ella. Me dio mucho placer verlo, luego seguí lamiéndola igual que ella lo había estado haciendo conmigo. Raúl estuvo penetrando el sexo de Irene un rato y luego siguió otra vez conmigo, corriéndose al cabo de poco. Nos quedamos los 3 relajados encima de la ya muy deshecha cama.
La historia con Irene no acabó ahí, y la hemos visitado 3 veces durante este verano. No se cual será el futuro de esta historia pero de momento es muy hermosa y especial. Probablemente se venga a vivir con nosotros a Barcelona.