Juan y yo conocimos el verano pasado a 3 chicas de Bilbao en la playa y nos hicimos amigos. A veces por la tarde las llamábamos a su móvil para quedar y hacer algo juntos. Una tarde lluviosa, aprovechando que mis padres se habían ido a una boda en Madrid y estaba solo en casa, las invitamos a jugar al Trivial. Cuando se acabó la partida alguien propuso cambiar de juego y yo saqué los juegos eróticos. Las chicas no conocían este juego y sentían curiosidad, pero también nos dijeron que según lo que fuese lo que se tuviese que hacer ellas no lo harían.
Decidimos tirar la bola de la ruleta para que fuese la suerte la que decidiera a cual de los 36 juegos íbamos a jugar. La bola se detuvo en el número 22 y así fue como empezamos a jugar al juego llamado "Rey, esclavo y verdugo". En líneas generales el juego consistía en tirar una pieza de madera sobre la mesa y según en la postura en que caía, a alguien le tocaba hacer el papel de rey (el que ordenaba lo que se tenía que hacer), a otro el de esclavo (la víctima) y a un tercero ser el verdugo(el ejecutor de la órdenes).
Los primeros mandatos del rey fueron suaves, pero a medida que íbamos jugando las órdenes fueron subiendo de tono. Normalmente el que había sido esclavo o esclava quería vengarse de su "rey" o de su "reina" haciéndole hacer algo de nivel igual o superior a lo que había tenido que cumplir.
En una jugada, Sofía a petición de Mamen que actuaba de "reina", tuvo que beberse un chupito de licor de melocotón y además dejarse acariciar los pechos por encima de la ropa que llevaba puesta por Juan que hacía el papel de verdugo. Cuando Sofía fue "reina" quiso vengarse de Mamen y la obligó a quedarse vestida solo con su ropa interior. A cada nueva jugada la temperatura de la habitación subía y no precisamente porque fuera verano.
Al principio aparentemente habían 2 equipos a la hora de mandar las ordenes, las chicas por un lado y Juan y yo por el otro, pero cuando llevábamos unos 40 minutos de juego se veía que las posibles "alianzas" entre jugadores eran difíciles. Yo mismo para no parecer que ayudaba a Juan, y no parecer machista, obligué a Victoria que hacía de "verdugo" a que despojara a Juan de su minúsculo slip con lo cual se quedó completamente desnudo.
Juan no quería quedarse sólo y en cuanto pudo aprovechó su papel de "rey" para obligar a Sofía, que en aquella jugada hacía de "verdugo" a que me quitase el resto de la ropa que llevaba puesta, en este caso mi pantalón y también mi slip. Así fue como a la vista de las 3 chicas me quedé también sin nada encima.
Al cabo de unas jugadas Juan consiguió 2 veces consecutivas el papel de "rey". En la primera me tocó hacer de "verdugo" y despojé a la "esclava" Mamen de su sujetador dejándola con sus rosadas a tetas al aire. En la segunda ocasión Juan también mandó sus órdenes de nuevo como "rey" sobre Mamen, pero en este caso fue Victoria quien tuvo que despojarla de su braguita de satén color carne, dejándola desnuda.
Yo entretanto veía como Victoria deslizaba las braguitas entre las piernas de Mamen, escondía el ostensible levantamiento de mi miembro inclinándome hacia delante y poniendo mis brazos encima de las rodillas, ocultándolo así de la vista de las chicas, aunque creo que Victoria que se encontraba a mi lado lo veía perfectamente. Juan por el contrario parecía más relajado y ofrecía la vista de su pene en estado de semi reposo a las furtivas miradas de las 3 chicas.
Cuando Mamen consiguió ser "reina" era Juan a quien le tocó interpretar el papel de "esclavo" y se vio obligado a ponerse de pie desnudo, mientras Sofía que hacia de "verdugo", y puesta de rodillas le tenía que acariciar su miembro, con la mano derecha, durante una vuelta del reloj de arena (1 minuto).
Juan resistió durante los primeros diez segundos pero luego poco a poco mientras la arena del reloj se deslizaba lentamente hacia abajo se fue notando que "algo" iba subiendo. Finalmente y antes de que se terminara el tiempo, el miembro erecto de Juan sobresalía de la mano de Sofía y todas las miradas estaban embobadas mirando lo mismo. Juan con los ojos casi cerrados y sin disimular su placer, puso sus manos acariciando el pelo de Sofía y ella correspondió poniendo su miembro entre sus labios
Yo viendo esto suspiré cerrando los ojos y me recosté en el sofá hacia atrás olvidando y dejando a la vista de todos mi pene erecto. Luego volví a dirigir mi mirada hacia el mismo lugar y vi como Sofía seguía lamiendo el miembro de Juan, al tiempo que también la mano de Mamen se había apuntado a estas caricias.
Nadie dijo nada, el silencio era ostensible. Las palabras sobraban y sólo oía los latidos del mi corazón. Ya nadie estaba pendiente de proseguir el juego. Miré a Victoria que estaba sentada a mi lado. Estaba sonrosada y tenía los ojos bien abiertos mirando lo que estaban haciendo sus amigas con el tieso miembro de Juan. No se como ocurrió, creo que puse mi mano sobre su muslo, ella se giró, me miró y nos besamos durante largo rato.
Bueno, ya no entro con más detalles pues me extiendo más de la cuenta. El resto ya se puede casi suponer. Así fue como Juan y yo tuvimos y compartimos aquella agradable experiencia de sexo de la cual muchas veces hablamos.